La niña está en pleno (y tópico) periodo de cólicos del lactante. Osea, llora toda la tarde y buena parte de la noche hasta que queda rendida. No se puede hacer nada, le hemos dado hierbecitas, masajes y cogido en diversas posturas (recomendadas por los más prestigiosos pediatras del universo) pero al final lo único que vale es una buena dosis de paciencia.