Crítica en Renacer Eléctrico

October 13th, 2009 @

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Tremenda la crítica que ha hecho Sergio Guillén del disco de Gallina en Renacer Eléctrico:

En ocasiones se tiende a buscar paralelismos nacionales con reputados gerifaltes de ultramar. Muchas veces es escarbar por una mera comparativa, o tal vez un homólogo. Esto me ha pasado con Sparks desde que los descubrí. A fuerza de comprar sus discos, de dejarme manchar por su mundo magnético y freak que pasó del Glam al Art Rock, luego al sonido Disco made in Giorgio Moroder, al Pop sintético y, finalmente consiguiendo regresar a la formación de conjunto guitarrero, uno aprende a idolatrar a esos hermanos Mael que jamás han mirado a la hoja de su compañero para tomar apuntes –algo así como los primeros y netamente experimentales Split Enz–. Con el tiempo llegué a vislumbrar pinceladas en The Dresden Dolls, gracias a sus textos y a canciones como “Coin-Operated Boy” o “Girl Anachronism”.

Pero hablaba de formaciones de aquí, ¿verdad? Por ello, quitemos de las pesquisas al tándem de Boston. Sin embargo, ¿qué tal si abrimos la espita del dueto Gallina y su obra homónima? Ahora sí, un ideario con auténticas reminiscencias de Ron y Russell Mael. Ideario que no música, cuidado, pues en este disco compacto no hallará ni émulos de las filas que editasen el irresistible “Propaganda” ni los mismos sintetizadores que firmaron “Nº 1 In Heaven”… Ahora bien, sintes hay los suficientes para endulzar a los revivalistas . A lo que me refiero cuando les enlazo a Sparks es a una forma de componer tan surrealista como genial, aunque Gallina recurra a dos vías bien señaladas. La primera les pone en la onda de las letras de Ron, tan ácidas, extrañas, hilarantes y geniales: “Tuercas Y Tornillos” y la historia del engranaje de un robot nipón –impagable tanto en concepto como en su arreglo Pop saltarín–, “Las Modelos Hinduistas” –esa frase: «Las modelos del este son la hostia desde hace algunos años ya, porque aún se reúnen cada noche a escondidas a leer las tesis de Lenin», ¡grande!–, la crítica de “Farsante” a ritmo de lujurioso Funk o “Invasión De Hormigas En Enero”, de lo mejor grabado este año en nuestra escena.

Luego cargan con su otra faz, ya de Indie a piñón, donde canciones con títulos como “Bisoñé”, “Una Convención De Tíos Lentos” o “Los Bañistas Chafardean” son el abecedario de algo no tan difícil de encontrar en las salas del underground “cool” por las modas dictadas desde un espacio televisivo de único horizonte como “No Disparen Al Pianista”. En cualquier caso, a esta pequeña ráfaga la gana la andanada de lo jocoso y absurdo, su porte más agradecido. Gallina sorprende para bien.

Sergio Guillén